ESTEROLES & ESTEROLINES 60 perlas SURAVITASAN
Esteroles & Esterolines es un complemento alimenticio a base de fitosteroles y aceite de lino de certificado orgánico. Para una óptima eficacia, los fitoesteroles se han incluido en una matriz lipídica de aceite de lino y en la proporción 2:1 que es la más adecuada para incrementar la solubilidad y hacerlos más biodisponibles.
DECLARACIONES SALUDABLES (Reglamento UE Nº 432/2012):
Este producto contiene un alto contenido en ácidos grasos omega-3 en forma de ácido alfa-linolénico que junto con los esteroles vegetales contribuyen a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo. Este efecto se obtiene con una ingesta diaria de 2 g de ácido alfalinolénico y una ingesta diaria mínima de 0.8 g de esteroles vegetales. No sobrepasar un consumo superior a los 3 g de esteroles vegetales al día. Este complemento alimenticio presenta un elevado contenido en ácidos grasos insaturados como el ácido oleico. La sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo. Este producto está destinado exclusivamente a las personas que desean reducir su nivel de colesterol en la sangre.
Sin gluten, Sin lácteos
Origen animal: gelatina bovina (perla)
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Información del producto
ESTEROLES & ESTEROLINES es un producto formulado para aportar fitoesteroles y ácidos grasos esenciales a los cuales se le atribuye una acción protectora frente a patologías cardiovasculares al contribuir al buen control de los niveles de colesterol en sangre. Los fitoesteroles han mostrado su eficacia como hipocolesterolemiante al inhibir la absorción intestinal tanto del colesterol endógeno como del dietético, provocando una disminución de entre el 10 y el 15 % del c-LDL plasmástico. Por su parte, los ácidos grasos insaturados procedentes de las semillas de lino muestran una acción preventiva sobre los episodios cardiovasculares al presentar efectos sobre el metabolismo de las lipoproteínas, la formación de eicosanoides y los mecanismos de regulación de la trombogénesis y la función endotelial.
FITOESTEROLES O ESTEROLES VEGETALES: son moléculas de tipo esteroide que abundan en las semillas oleaginosas (cereales, legumbres, frutos secos). Se estima que la ingesta diaria de fitoesteroles es muy variable y puede ir desde unos 500 mg al día en dietas vegetarianas a 150 mg en una dieta occidental. Presentan una estructura muy similar al colesterol, pero con variaciones en la cadena hidrocarbonada lateral. Se han identificado más de 40 estructuras diferentes, sin embargo, los que están en mayor proporción en sus fuentes de origen son el beta-sitosterol, el más abundante, y le siguen el campesterol y estigmasterol.
Existen numerosas evidencias científicas de estudios clínicos controlados indicando que el consumo de fitoesteroles en dosis de 1,5 a 3 g/día disminuye la colesterolemia entre un 5 y un 15%, según distintos estudios, con un promedio de reducción de un 10%. Este hecho se explicaría por la similitud entre las moléculas de fitoesteroles y el colesterol. Cuando se ingieren cantidades suficientes de fitoesteroles, éstos compiten con el colesterol por la solubilización en las micelas intestinales, compuestos encargados del transporte intestinal de lípidos insolubles, teniendo mayor afinidad por los fitoesteroles que por el colesterol, con lo que inhiben su absorción.
La absorción de colesterol en el intestino se reduce aproximadamente un 50%, afectando tanto al colesterol dietético como al colesterol biliar en su circulación enterohepática (la bilis transporta grandes cantidades de colesterol al intestino). Esta disminución de la absorción intestinal del colesterol inducida por los fitoesteroles promueve dos efectos reguladores hepáticos. El primero es el aumento de la síntesis endógena de colesterol, y el segundo la estimulación de la expresión de receptores de LDL, con el consiguiente aumento de captación de c-LDL circulante. El resultado final es un descenso entre el 10-15% del c-LDL plasmático (1-3).
El colesterol es uno de los factores de riesgo más frecuentes de las enfermedades cardiovasculares que continúan siendo la principal causa de mortalidad y hospitalización en la población española. Teniendo en cuenta que entre el 50 y el 69% de los españoles tienen hipercolesterolemia y que en su mayoría no están bien controlados no es de extrañar que cada vez sea más necesario tomar medidas para el buen control del colesterol.
En general, tras la suplementación con fitoesteroles se ha demostrado un descenso del c-LDL de un 10-14% en pacientes con colesterolemia normal o con hipercolesterolemia de diverso grado, sin variar significativamente el c-HDL y los triglicéridos (4).
Un metaanálisis sugiere que la eficacia de los fitoesteroles aumenta con la edad. Con dosis de 2 g diarios, el porcentaje medio de reducción del c-LDL en personas entre 50 y 60 años fue del 14%, mientras que entre 30 y 39 años el descenso medio del c-LDL fue del 11% (4).
Los fitoesteroles son eficaces siempre, sea cual sea la concentración de colesterol de la población, aunque algunos estudios sugieren que, cuanto mayor son las cifras de c-LDL mayor es el efecto hipolipemiante. De todos modos, los fitoesteroles se han empleado en poblaciones de ambos sexos y en todos los rangos de edad, tanto en prevención primaria (pacientes con hipercolesterolemia de diverso grado) como en prevención secundaria (con enfermedad cardiovascular ya establecida), demostrando su eficacia, en cualquier caso (5).
Varios estudios han demostrado que los efectos reductores del colesterol de los fitoesteroles son sinérgicos con los de las estatinas, por lo que su consumo permite utilizar dosis más bajas de estatinas y minimizar sus efectos secundarios. También puede utilizarse con fibratos. Son muy útiles en niños con hipercolesterolemia familiar, en los cuales no se plantea aún el tratamiento con fármacos hipolipidemiantes (6).
ACEITE DE SEMILLAS DE LINO: las semillas, también llamadas linaza, destacan por su riqueza en grasas de alto valor biológico, proteínas, fibra y fitoquímicos como los lignanos. Presentan un contenido muy elevado de ácidos grasos esenciales. Entre ellos destaca el ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso poliinsaturado de la serie omega-3. La semilla de lino es la fuente vegetal más rica en este ácido graso esencial. Como el resto de semillas también es fuente de ácido linoléico (LA), un ácido graso poliinsaturado de la serie omega-6. Ambos tipos de ácidos grasos poliinsaturados se consideran esenciales porque no se sintetizan en el organismo y deben ser ingeridos a través de la dieta. Muchos son los estudios que relacionan el alto consumo de ALA con una reducción de la enfermedad coronaria (7). Esto se debe a que el ALA sigue una ruta metabólica hasta transformarse en otros ácidos grasos omega-3, como los que se hallan en el pescado: el docosahexanoico (DHA) y el eicosapentanoico (EPA). Estos dos ácidos grasos presentan acciones antitrombóticas, vasodilatadoras, antiquimiotácticas y antiinflamatorias (8,9). Se ha comprobado que la ingestión de ácidos grasos omega-3 modifica el perfil lipídico produciéndose una reducción de la síntesis de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) y se incrementan las concentraciones de cHDL de forma paralela a la de la disminución de las concentraciones de triglicéridos. Las acciones de los ácidos grasos omega-3 sobre la pared vascular y la regulación de la hemostasia son muy extensas. Se ha descrito que actúan como antiagregantes plaquetarios, producen alteraciones en el mebabolismos de lo eicosanoides, disminuyen la expresión de moléculas de adhesión vascular o regulan diferentes factores de crecimiento endoteliales o plaquetarios (10-12).
El LA es un precursor de otros ácidos grasos de la familia omega-6, los cuales han demostrado su acción hipocolesterolemiante al reducir los niveles de c-LDL al aumentar la expresión hepática del receptor de las LDL y la captación de las LDL por el hígado. También se ha puesto de manifiesto el efecto beneficioso del ácido oléico, el principal ácido graso monoinsaturado (AGMI), sobre el perfil lipídico. Cuando se compara una dieta alta en AGMI respecto a una dieta occidental rica en grasa saturada, la dieta con AGMI disminuye de forma significativa las concentraciones de c-LDL en torno al 10-14%. Los AGMI también protegen frente a la trombogénesis. Los datos sugieren que pueden disminuir la agregación plaquetaria, aumentar la fibrinólisis y reducir la capacidad endotelial de promover la adhesión de monocitos, mejorando, en suma, la función endotelial, tanto en sujetos normolipémicos, como hiperlipémicos (13,14).
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